JESÚS REVELA A SU PADRE

Uno de los principales propósitos para el tiempo en que Jesús pasó en esta tierra fue revelar a Su Padre. A medida que el ministerio terrenal de Jesús llegaba a su fin, inmediatamente antes de Su arresto, juicio y crucifixión,
Jesús mencionó a Su Padre cincuenta veces en el Evangelio de Juan, del capítulo catorce al capítulo diecisiete. Dijo a Sus discípulos muchas veces: “¡Quiero que conozcan a mi Padre!”

“Conózcanme – Conozcan a Mi Padre”
Si conocemos a Jesús, conoceremos al Padre. Cuanto más tiempo pasemos conociendo a Jesús a través de los Evangelios, más conoceremos al Padre.
Juan 14:7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

En los Evangelios vemos el amor y la compasión de Jesús mientras estaba continuamente acercándose y tocando a las personas, supliendo sus necesidades, sanando sus cuerpos y restaurando sus almas. Esta fue una expresión del amor del Padre. 
Juan 14:9b El que me ha visto, ha visto al Padre.

El Amor del Padre
Cuando Jesús puso a los niños en Su regazo y los abrazó, mostró el amor del Padre por Sus hijos.
Mateo 19:14 Entonces Jesús les dijo: -- Dejad a los niños y no les impidáis venir a mí, porque de los tales es el reino de los cielos.

Qué cuadro tan maravilloso es este, de cómo nuestro Padre quiere acercarnos a El y poner Sus brazos alrededor de nosotros. Mientras Jesús ministraba a quienes lo rodeaban, revelaba el amor de Su Padre.
Juan 14:23 Respondió Jesús y le dijo: -- Si alguno me ama, mi palabra guardará. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él.

Qué poderosa revelación es esta. Háblela en voz alta. ¡Mi Padre celestial me ama!
¡El quiere venir con Jesús y vivir conmigo! ¡Mi Padre quiere hacer Su hogar conmigo!

El Padre Generoso
Jesús dijo que podíamos pedir confiadamente provisión a nuestro Padre.
Juan 16:23 De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dará. No pedimos en el nombre de Jesús porque el Padre ama a Jesús y sólo hará cosas por El. Pedimos en el nombre de Jesús porque es a través del sacrificio de Jesús que nuestra relación con el Padre es restaurada.

La Casa del Padre
Jesús nos habló sobre la casa de Su Padre. Dijo que El iba a preparar para nosotros un lugar en la casa de Su Padre. Juan 14:2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay. De otra manera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
En el futuro, vamos a vivir en la casa del Padre. Allí es donde vive la familia. Debemos tener una relación íntima con nuestro Padre celestial.

“Les Dijo Claramente”
Jesús quiere hablarnos claramente acerca de Su Padre.
Juan 16:25 Os he hablado de estas cosas en figuras; pero viene la hora cuando ya no os hablaré más en figuras, sino claramente os anunciaré acerca del Padre.
Estas son sólo algunas de las cincuenta veces que Jesús mencionó a Su Padre en estos cuatro capítulos. Jesús expresó Su gran deseo de que cada uno de nosotros tengamos una relación íntima con Su Padre.

EL HIJO PRÓDIGO

A menudo la parábola del Hijo Pródigo se usa en mensajes evangelísticos como un llamado al arrepentimiento o a la restauración de la comunión. Hemos entendido que no importa cuán bajo nos hayamos hundido, podemos venir al Padre.

En su rebelión, el hijo pródigo dejó su hogar y derrochó toda su herencia en una vida perdida. Y cuando una severa hambruna llegó a la tierra, terminó alimentando cerdos y deseando poder comer las algarrobas que los cerdos estaban comiendo.

El Hijo
La mayoría de nosotros podemos identificarnos con el hijo. Nos hemos sentido, o nos podemos sentir alejados de nuestro Padre celestial, temerosos de ser rechazados o llenos de sentimientos de indignidad, remordimiento y culpabilidad. 

Lucas 15:17-19 Entonces volviendo en sí, dijo: "¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: 'Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. 20 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.' " 

El dijo: “Ya no soy digno.” Este joven, como muchos creyentes de hoy, se sintió indigno. Tenía un imagen de indignidad sobre sí mismo. Pero aún con esa auto-imagen, volvió a casa.

El Padre
Esta parábola es una revelación maravillosa de nuestro Padre celestial.
El no juzgó. El no fue áspero. El no esperó que su hijo le rogara que lo perdonara.
¿Que dijo Jesús que él hizo? 
Lucas 15:20b Cuando todavía estaba lejos, su padre le vio y tuvo compasión. Corrió y se echó sobre su cuello, y le besó.
En lugar de que nuestro Padre nos dé la espalda para rechazarnos, El está esperando que nosotros nos acerquemos a Él. El quiere abrazarnos y besarnos como una expresión de Su grande e inconmensurable amor. v. 21 El hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo."

El padre ni siquiera discutió lo que el hijo había hecho, o lo que le estaba diciendo. v.22-24 Pero su padre dijo a sus siervos: "Sacad de inmediato el mejor vestido y vestidle, y poned un anillo en su mano y calzado en sus pies. Traed el ternero engordado y matadlo. Comamos y regocijémonos, porque este mi hijo estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron a regocijarse.

La Imagen del Hijo
El padre sabía que tenía que cambiar la auto-imagen de su hijo. Le puso su mejor vestidura. Puso su anillo en el dedo de su hijo y un par nuevo de sandalias en sus pies. Una vez que hemos aceptado a Jesús como nuestro Salvador, nuestro Padre celestial nos mira como hijos e hijas. Somos vestidos con Sus vestiduras de justicia. Tenemos Su anillo de autoridad en nuestro dedo. Con amor, El está diciendo, “¡Oh, cómo quiero que sepan quiénes son en Jesucristo.¡ ¡Ellos son uno con mi Hijo! Ellos son la justicia de Dios en Jesucristo.”

El apóstol Pablo escribió acerca de esto. 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.

La Imagen de Nuestra Nueva Creación
A medida que dejemos a Jesús revelarnos a Su Padre, cualquier imagen distorsionada o limitada que tengamos de nuestro Padre celestial, cambiará. Como David, contemplaremos la hermosura del Señor. Buscaremos Su rostro. Nos convertiremos en adoradores de El. Sentiremos Su aceptación a todo nuestro alrededor. A medida que contemplemos la gloria del Señor, nuestra imagen del Padre cambiará; y al mismo tiempo nuestra vieja autoimagen será transformada conforme la imagen de una nueva creación. Muchos han estado buscando la mano de Dios en lugar de buscar Su rostro. Han estado ocupados en acercarse a Dios para que sus propias necesidades sean satisfechas.

Transformados
Por Buscar al Padre
Por el contrario, debemos llegar ante Dios y pasar tiempo buscando Su rostro y contemplando Su gloria. Entonces, seremos transformados a Su imagen.

2 Corintios 3:18 Por tanto, todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
El salmista David expresó el mismo pensamiento que mencionó el apóstol Pablo.
Salmo 17:15 En cuanto a mí, en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

Por Adorar al Padre
No somos cambiados a Su semejanza por mirarnos a nosotros mismos y desear que la transformación suceda en nuestras vidas. Somos cambiados a Su semejanza a medida que pasamos tiempo con nuestro Padre en amor y adoración intima a El por ser quien El es.

A medida que continuemos pasando tiempo buscando el rostro de Dios, “despertaremos” para encontrar que nuestros rostros brillan con la gloria de Dios. Nosotros, como Moisés, cuando bajó del Monte Sinaí después de pasar tiempo con Dios, tendremos el resplandor de la gloria de Dios.

Lucas escribió: 
Lucas 11:36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz y no tiene ninguna parte oscura, estará todo lleno de luz como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
Una vez más, llegaremos a ser lo que Dios quiso que la humanidad fuese cuando la creó al decir: “Hagamos al hombre a nuestra semejanza.”

NUESTRA IMAGEN DEL HIJO

EL HIJO DE DIOS
Para tener una revelación completa de quiénes somos como nuevas creaciones, debemos tener una revelación de la imagen del Hijo de Dios.

El apóstol Pablo escribió que Dios predestinó, determinó u ordenó que fuéramos conformados según imagen del Hijo de Dios.
Romanos 8:29a Sabemos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo;

A medida que seamos conformados a la imagen de Su Hijo, empezaremos a alcanzar nuestro potencial y viviremos como seres de la nueva creación. Sabemos que Jesús es uno con el Padre y con el Espíritu Santo y que todo atributo que ellos tienen – nosotros también lo tenemos.

Es Dios
El apóstol Juan nos dice cuatro cosas importantes acerca del Hijo de Dios.
  • Siempre ha existido
  • El es la Palabra Viva de Dios
  • El es el Creador de todas las cosas
  • El se hizo carne y vivió entre nosotros
Juan 1:1-3,14 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. El era en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros...

Creó a Adán y Eva
Juan dijo claramente que todo fue creado por el Hijo de Dios. Adán y Eva fueron creados por El.
Génesis 1:27 Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
La humanidad redimida debe ser creada de nuevo, para ser conformada según la imagen de Aquel que creó a Adán y Eva según Su propia imagen.

EL HIJO DEL HOMBRE
Renunció a Sus Derechos como Dios
Jesús nació de una virgen sobre esta tierra como un ser humano. Todavía era verdaderamente Dios, pero renunció a Sus derechos como Dios y vino a esta tierra como un hombre. El era verdadera humanidad, pero también perfecta Deidad
Filipenses 2:5-8 Haya en vosotros esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús: Existiendo en forma de Dios, él no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse; sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres;

Es muy importante entender que Jesús puso a un lado Sus derechos como Dios. El se hizo hombre. Todo lo que Jesús hizo cuando vivió y ministró en esta tierra, lo hizo como hombre y no como Dios.

Una Concepción Falsa
Si tenemos una imagen de Jesús cuando anduvo sobre esta tierra operando en Su poder como Dios, no podemos entender cómo podemos ser conformados a Su imagen. “¡Sí!”, diríamos, “Jesús podía sanar a los enfermos, echar fuera demonios y calmar la tempestad. ¡Después de todo, El era el Hijo de Dios! ¡Era todopoderoso! ¿Qué tiene que ver esto con nosotros?” ¿Cómo podría ser Jesús un ejemplo o modelo para nuestras vidas si estaba operando como Dios? Si Jesús vivió y ministró en el campo de lo sobrenatural, nuestra excusa es que somos simplemente humanos.

Nuestro razonamiento sería:
“La única esperanza que tenemos es orar pidiendo la intervención sobrenatural de Dios para librarnos de nuestras luchas, enfermedades o problemas financieros.”
Si miramos a Jesús operando en esta tierra, poniendo a un lado a Sus derechos como Dios, viniendo como un hombre en la autoridad que Dios le dio al hombre, entonces podemos vernos a nosotros mismos haciendo las mismas obras que Jesús hizo.

Autoridad sobre la Tierra
Jesús dijo:
Juan 5:24,25 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.
Los que oyen la voz de Dios, vivirán. Jesús prosigue diciendo:
Juan 5:26,27 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.
Es obvio a partir de este pasaje que la autoridad en la que Jesús vivió y ministró mientras vivió en esta tierra, no era Su autoridad como el Hijo de Dios. Era Su autoridad como el Hijo del Hombre. Jesús está calificado de manera única para ser nuestro ejemplo. Como nuevas creaciones en Jesús, nuestra autoridad dada por Dios sobre esta tierra ha sido restaurada.

Debemos operar en la misma autoridad en la que Jesús, el Hijo del Hombre, operó. Cuando recibimos el bautismo en el Espíritu Santo, podemos operar en el mismo poder en el que Jesús operó después que el Espíritu Santo vino sobre El.

Ahora, cuando leemos los Evangelios, podemos ver que Jesús en verdad fue nuestro ejemplo y modelo. Podemos operar en la misma autoridad y poder que Jesús tenía en esta tierra. Los seres humanos, como nuevas creaciones, pueden vivir en la misma autoridad con la que Dios los creó cuando dijo: “¡Señoreen!”

FUE EL ÚLTIMO ADÁN

Jesús vino como el último Adán.
1 Corintios 15:45 Así también está escrito: el primer hombre Adán llegó a ser un alma viviente; y el postrer Adán, espíritu vivificante.

Todo lo que Adán debió hacer cuando fue creado, Jesús hizo. Dios dijo: “Señoree”. Jesús tomó dominio sobre demonios, sobre las cosas vivientes, sobre los elementos. Caminó en autoridad.
Mateo 7:28,29 Y aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Compartió nuestra Humanidad
Jesús compartió nuestra humanidad haciéndose carne y sangre.
Hebreos 2:14a Por tanto, puesto que los hijos han participado de carne y sangre, de igual manera él participó también de lo mismo,

Experimentó Tentaciones
El experimentó las mismas tentaciones que nosotros.
Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado.
Aunque El tuvo las mismas tentaciones de cualquier humano, Jesús vivió sin pecado tal como Adán y Eva debieron vivir cuando fueron creados.

Sus Obras – Nuestras Obras
Jesús vino para ser y hacer todo lo que la humanidad que El había creado debía ser y hacer. El puso a un lado Sus derechos como Dios y vivió y ministró como un ser humano en esta tierra.
Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo que el que cree en mí, él también hará las obras que yo hago. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre.
Jesús no hubiera dicho: “El que cree en mí hará las mismas obras o incluso obras mayores” si esto no fuera posible.

Su Poder – Nuestro Poder
Todas las obras poderosas y el ministerio de Jesús tuvieron lugar en el poder del Espíritu Santo.
Lucas 3:22a y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como paloma.
No hay milagros de Jesús registrados hasta después que el Espíritu Santo vino sobre El en Su bautismo. Este fue el principio del ministerio terrenal de Jesús.

Jesús dijo que estaba ungido por el Espíritu Santo para predicar el evangelio, sanar a los enfermos y echar fuera demonios.
Lucas 4:18,19 El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para proclamar el año agradable del Señor.

Cuando Jesús estaba preparándose para dejar esta tierra, El habló de la venida del Espíritu Santo y dijo que el Espíritu Santo daría poder a Sus seguidores.
Hechos 1:8a Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros,
Tenemos el mismo poder que operó en la vida de Jesús cuando ministraba en esta tierra.

Lucas usó las mismas palabras, “poder” y “Espíritu Santo”, cuando escribió acerca de la vida de Jesús.
Hechos 10:38 Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

JESÚS VINO PARA

Revelar al Padre
Jesús, el Hijo de Dios, es la imagen exacta del Padre. Jesús dijo:
Juan 10:30 Yo y el Padre uno somos.
También dijo:
Juan 14:6,7 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
El autor del libro de Hebreos dijo que Jesús era la imagen misma de Dios.
Hebreos 1:3a El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia...

Pablo escribió que Cristo era la imagen del Dios invisible.
Colosenses 1:15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
Jesús fue el primogénito a imagen de Su Padre en estar sobre toda la creación. Nosotros somos nacidos de nuevo para ser conformados según Su imagen como creaciones nuevas.

Hacer la Voluntad del Padre
Cuando Jesús vino a esta tierra entregó Su voluntad a Su Padre. Mientras caminó sobre esta tierra, hizo la voluntad del Padre.
Juan 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Destruir las Obras del Diablo
Dondequiera que Jesús ministró, destruyó las obras del diablo. Juan nos dice que esta era una de las principales razones para que viniera a esta tierra.
1 Juan 3:8b Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

JESÚS - NUESTRO SUSTITUTO
El Castigo del Pecado
El pecado de Adán y Eva los dejó separados de un Dio Santo que no podía coexistir con el pecado. Dios no podía decidir, por amor, simplemente ignorar el pecado, porque Dios es también justicia perfecta. El pecado no podía ser tolerado por un Dios santo y justo.
Dios había dicho: Genesis 2:17b Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Adán y Eva perdieron su relación con Dios. El Espíritu de Dios dentro de ellos no pudo permanecer cuando pecaron. Adán y Eva no podían dar a sus hijos lo que ya no tenían. La naturaleza de Dios dentro de ellos se había ido y la naturaleza de pecado tomó su lugar. La naturaleza pecaminosa de Adán pasó a sus descendientes.

1 Corintios 15:22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

La naturaleza de pecado pasa de una generación a otra por medio de la simiente del padre. Debido a que toda persona sobre esta tierra tiene un padre, el apóstol Pablo escribió:
Romanos 3:23 Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
El castigo del pecado era la muerte espiritual y esto ocasionó la muerte física.
Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

NACIMIENTO DE JESÚS

Jesús vino a esta tierra, concebido por el Espíritu Santo y nacido de una virgen, para ser nuestro sustituto. Por causa de Su concepción milagrosa, Jesús no tenía una naturaleza pecaminosa. El tenía la naturaleza de Dios dentro de El, la cual la humanidad había perdido.
Mateo 1:20b José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
Mateo 1:23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

El Plan Amoroso de Dios
¡El amor de Dios por la humanidad es casi inconcebible! Juan y Pablo escribieron acerca de él.
Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.
Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

El gran plan de amor de Dios para la humanidad incluyó el enviar a Su Hijo único, Jesús, para vivir como el hombre perfecto y luego que Su Hijo llevara sobre El mismo el castigo del pecado de la humanidad.
1 Pedro 3:18 Porque Cristo también padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu;
Jesús tomó nuestro lugar. Todo el juicio que merecíamos nosotros, lo llevó sobre Sí mismo. El se hizo pecado por nosotros, para que pudiéramos recibir Su justicia. El llevó nuestros pecados para que nosotros no tuviéramos que llevarlos.

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.
El llevó nuestras enfermedades, dolencias y dolores, para que nosotros no tuviéramos que llevarlos.
Isaías 53:4-5 (De la Biblia Ampliada, en inglés) Ciertamente llevó él nuestras enfermedades – dolencias, debilidades y aflicciones – y sufrió nuestras penas y dolores [de castigo]; y nosotros ignorantemente le tuvimos por azotado, por herido de Dios [como llevando lepra] y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y culpas; el castigo necesario para obtener paz y bienestar fue sobre él, y por sus llagas que lo hirieron fuimos nosotros curados y restaurados.

JESÚS – NUESTRO REDENTOR
En los más tempranos escritos del Antiguo Testamento, Job profetizó acerca del Redentor que vendría. Job 19:25 Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo.
David escribió: Salmo 19:14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, Roca mía y Redentor mío.

Isaías escribió acerca del Redentor. Isaías 44:6 Así ha dicho Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los Ejércitos: "Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios.

Redimidos de la Esclavitud
A través de todo el Antiguo Testamento, una persona que tenía problemas financieros, podía venderse a sí misma o a su familia para ser esclavos. Esta persona, o personas, podían ser liberadas si eran “redimidas” por un familiar o incluso por ellos mismos, si podían contar con dinero suficiente. Algunas veces eran liberados por los años deservicio que habían prestado, o debido a algún acto inusual de valor que habían realizado. Las Escrituras contemplan a los seres humanos como esclavos sin esperanza del pecado y de Satanás, su amo.

Por Su Sangre
La humanidad no podía ser redimida por cualquier cosa corruptible, ni por plata ni por oro, ni por alguna acción que los hombres pudieran hacer. El precio de su redención fue la sangre del eterno Hijo de Dios que se había hecho carne. Era una sangre de infinito valor, una sangre tan poderosa que era suficiente para limpiar los pecados de toda la humanidad.
1 Pedro 1:18,19 Tened presente que habéis sido rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual heredasteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre
preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

Liberados
La palabra griega traducida como “rescatados” en este verso [N.T. En otras versiones leemos “redimidos”], enfatiza el hecho de liberar o poner en libertad a través de una acción de comprar. Nosotros, que habíamos sido de El por el acto de la creación, ahora pertenecíamos al Redentor por haber sido comprados.
Juan 8:36 Así que, si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres.
¡Jesús no sólo nos redimió, El nos hizo libres! El nos compró con Su propia sangre preciosa. Nos volvimos Su posesión y El tenía el derecho de ponernos en libertad

Para ser Reyes y Sacerdotes
La palabra original “agorazo” traducida “redimido” en el siguiente verso significa “ir al mercado a comprar”. Jesús nos compró sacándonos de la esclavitud para que fuéramos hechos reyes y sacerdotes en El.
Apocalipsis 5:9,10 Ellos entonaban un cántico nuevo, diciendo: "¡Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos! Porque tú fuiste inmolado y con tu sangre has redimido para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. Tú los has constituido en un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra."

Para Toda La Eternidad
La palabra compuesta “exagorazo” traducida como “redimió” en Gálatas 3:13, significa “comprar algo de manera que nunca pueda ser devuelto”.
Gálatas 3:13a Cristo nos redimió de la maldición de la ley…
Por la obra redentora de Cristo a favor nuestro, fuimos comprados de la esclavitud del pecado, tan completa y efectivamente que podemos tener la seguridad de que no seremos llevados de vuelta al mercado de esclavos jamás. Esto era especialmente significativo para las personas que vivían en el tiempo de los romanos, que podían ser vendidas una y otra vez en una subasta por sus amos.

JESÚS – NUESTRA IDENTIDAD

Uno con El
En el momento en que pusimos nuestra fe en Jesús como nuestro Salvador, sucedió un milagro. Dios el Espíritu Santo no hizo uno con El. Fuimos hechos Su Cuerpo.
1 Corintios 12:13, 27 Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados todos en un solo cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un solo Espíritu. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros suyos individualmente.
La razón de la obra redentora de Jesús no fue solamente que algún día pudiésemos estar en el cielo con El. Pedro escribió que Jesús proveyó un camino para que nosotros viviéramos para la justicia.
1 Pedro 2:22,24 El no cometió pecado, ni fue hallado engaño en su boca… El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin de que nosotros, habiendo muerto para los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados.

Se Hizo Pecado Por Nosotros
En la obra redentora de Jesús por nosotros, El “se hizo” pecado por nosotros. Voluntariamente tomó nuestros pecados sobre Su propio cuerpo en la cruz.
2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.

Se Hizo Maldición Por Nosotros
Jesús tomó sobre Sí mismo la maldición que había venido sobre la humanidad por causa del pecado. Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.-

Llevó Nuestros Pecados
En la cruz, Jesús se hizo “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” El llevó todos nuestros pecados hasta lo profundo de la tierra para no ser recordados ya jamás por Dios.
Juan 1:29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: - - ¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!
Salmo 88:3,6,7 porque mi alma está harta de males, y mi vida se ha acercado al Seol.
Me has puesto en la honda fosa, en lugares tenebrosos, en lugares profundos. Sobre mí reposa tu ira; me has afligido con todas tus olas. (Selah)

Fuimos hechos uno con El en Su muerte.
Romanos 6:6 Y sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado;

Fue Resucitado
Habiendo depositado nuestros pecados a la profundidad de la tierra, Jesús se levantó triunfante sobre la muerte, el infierno y el sepulcro. El se hizo “el primogénito de entre los muertos.” Colosenses 1:18 Y además, él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo él sea preeminente;

Fue “vivificado” por el Espíritu.
1 Pedro 3:18 Porque Cristo también padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu; Cuando Jesús fue vivificado, nosotros fuimos vivificados con El.
Efesios 2:5,6 Aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia sois salvos!
Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales,
Cuando Jesús fue vivificado, El fue restaurado a la vida y naturaleza plenas de Dios Padre. Fue hecho justo nuevamente. 
Romanos 3:26 Con el propósito de manifestar su justicia en el tiempo presente; para que él sea justo y a la vez justificador del que tiene fe en Jesús.

Se Hizo Nuestra Justicia
En el momento de la salvación, la justicia de Jesús nos fue dada. Fuimos hechos tan justos como Jesús es justo. Pablo escribió: 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él. Ahora nosotros que hemos sido hechos justos debemos “vivir para la justicia.”
Pedro escribió: 1 Pedro2:24a El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin de que nosotros, habiendo muerto para los pecados, vivamos para la justicia.

Como nuevas creaciones en Cristo Jesús, ya no somos pecadores. ¡Hemos sido hechos justos!
2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Ya no necesitamos vivir bajo la culpabilidad y la condenación. ¡Hemos sido hechos justos!
Ya no deberíamos tener consciencia de pecado. Ahora deberíamos tener una consciencia de justicia.
Ya no deberíamos permitir a Satanás que nos humille y nos derrote.
Sabemos que “somos la justicia de Dios en Jesucristo.” Somos libres de culpabilidad y condenación.
Romanos 8:1 Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que nos andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
¡Somos nuevas criaturas en Cristo Jesús! Nuestros espíritus son tan justos como Dios es Justo. ¡Diariamente, nuestras almas y nuestros cuerpos están siendo conformados según la imagen de Su Hijo!

LA IMAGEN DE LA NUEVA CREACIÓN

EN CRISTO
Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador, estamos en Cristo. Somos creaciones nuevas. Todo es hecho nuevo en nuestras vidas. 2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Nacidos de Nuevo
Cuando Jesús habló con Nicodemo, dijo que debemos nacer de nuevo. Juan 3:7 No te maravilles de que te dije: "Os es necesario nacer de nuevo." Al principio, Nicodemo pensó que Jesús estaba hablando acerca de que su cuerpo necesitaba nacer de nuevo. Entonces Jesús aclaró que la parte de la humanidad que necesitaba nacer de nuevo no era el cuerpo o el alma. Era el espíritu humano. Juan 3:5,6 Respondió Jesús: -- De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es; y lo que ha nacido del Espíritu, espíritu es.

Un Espíritu Nuevo
En el instante de la salvación, llegamos a ser una nueva creación, nuestro espíritu recién creado es perfecto. Nunca será más perfecto o justo que en ese momento.
PERO COMO TODO RECIEN NACIDO HAY QUE LIMPIARLO
Limpiarlo de la vida anterior (Literalmente vida en el vientre materno) Al bebe recién nacido se le tiene que limpiar todo su cuerpo (incluyendo: los ojos, la nariz, oídos todo) Lo mismo se debe de hacer con nuestro espíritu que acaba de nacer de nuevo.
- El cuerpo (hueso, carne y sangre) y el alma (intelecto, voluntad y emoción) no fueron cambiados completamente, pero el espíritu fue hecho completamente nuevo y perfecto en el momento de la salvación.

Ser Transformado
Pablo escribió algunas palabras interesantes a los filipenses: “Ocupaos en vuestra salvación.”
Filipenses 2:12 De modo que, amados míos, así como habéis obedecido siempre -- no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia --, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; Desde ese momento en adelante, nuestros espíritus están obrando con el Espíritu Santo para conformar nuestras mentes y nuestros cuerpos a la imagen de Cristo. Están siendo cambiados a diario. Nuestra salvación está obrando a través de nuestras mentes y nuestros cuerpos. Pablo continuó: Filipenses 2:13 porque Dios es el que produce en vosotros tanto el querer como el hacer, para cumplir su buena voluntad.

Alma – Finanzas – Salud
Debemos entender que nuestro espíritu recreado es perfecto y absolutamente justo a los ojos de Dios. Con esta revelación y con un entendimiento de la obra redentora de Jesús en nosotros, empezaremos a caminar en salud en nuestras almas y nuestros cuerpos.

Nuestros espíritus prosperarán (están en crecimiento espiritual) Nuestros espíritus tienen la justicia de Dios, pero debemos presentar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo a Dios diariamente Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

Nuestros espíritus tienen la justicia de Dios, pero nuestras almas deben ser transformadas por la renovación de la mente a través de la revelación de la Palabra de Dios. Romanos 12:2 No os conforméis a este mundo; más bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta nuestras mentes sean renovadas por leer, escuchar, meditar, creer, hablar y actuar la Palabra de Dios.-

A medida que nuestras almas sean transformadas, conformadas a Su imagen, nosotros prosperaremos y nuestros cuerpos estarán en salud. Juan escribió acerca de esto.
3 Juan 2 Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.

13. LA BIBLIA

La Biblia es la fuente de la verdad (Juan 17:17; Isaías 8:20). Fue inspirada por Dios y el Espíritu Santo (2 Pedro 1:19-21; 2 Samuel 23:2). Por lo tanto, no hay que rechazar sus enseñanzas (1 Samuel 15:23).

Tiene poder para transformar la vida (Hebreos 4:12), produce renacimiento y crecimiento espiritual (1 Pedro 1:23; 2:2).

Contiene notables hechos científicos. La tierra cuelga en el vacío (Job 26:7), el aire tiene peso (Job 28:25), el número de estrellas es incalculable (Jeremías 33:22).

Hay que estudiarla y obedecerla. Invitación a estudiar la Biblia (Juan 5:39; Isaías 28:13) y por su lectura somos participantes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4).

Existen diversas teorías en cuanto al origen de la Biblia, pero para el creyente solo hay un origen verdadero: “LA BIBLIA ES LA PALABRA INSPIRADA POR DIOS”.

Debemos estar conscientes de que para el que no es creyente aceptar esta verdad es algo difícil de hacer, pues lo primero que buscan es encontrar pruebas objetivas de ello, y es aquí donde surge la controversia, pues para el que si cree basta tan solo con la fe para aceptar éste dogma; sin embargo dentro de las propias Escrituras es posible encontrar indicios que revelan de una forma clara y precisa que la Biblia no es simplemente el producto de la literatura humana, sino el resultado de la INSPIRACIÓN DIVINA en los hombres que escribieron cada una de las letras que la conforman, para ello te invito a leer: 2ª Timoteo 3:16 y 2ª Pedro 1:21.

Toma en cuenta que la palabra inspirar quiere decir “respirar por dentro”, por lo que era la respiración fuerte y consciente de DIOS que proviniendo de adentro de los hombres que la recibían, la que los capacitaba para dar expresión a la verdad; por consiguiente para el creyente solo hay una explicación lógica y aceptable: -LA BIBLIA  ES LA PALABRA DE DIOS-.

Así pues, el fundamento de nuestra fe cristiana se encuentra en un solo libro: LA BIBLIA y de nuestra actitud hacia ella dependerá nuestra disposición para poner en práctica sus preceptos, en pocas palabras: La Biblia ha de regir nuestra conducta y relaciones personales, debe moldear nuestros valores, actitudes, juicios y acciones.

Todo cristiano debe poseer y estudiar el libro Santo de Dios. Jesús les dijo: “Escudriñad las Escrituras” (Juan 5:39). Decía San Jerónimo, traductor de la versión la Biblia llamada Vulgata Latina: “Debemos cultivar la inteligencia mediante la lectura de Los Libros Santos”. “Si los fieles se proponen leer asiduamente la Sagrada Escritura, tendrán un conocimiento más profundo de la Divina Revelación, sacado de la Palabra escrita de Dios. La oración por una parte, y la lectura de la Biblia por otra, constituyen una conversación real del cristiano con Dios, que sirve para alimentar su vida espiritual”.

Creemos en un solo Dios (1 Cor. 8:6).
-        Manifestado en tres personas (Mateo 28:19).
-        Creador del Universo (Gén. 1:1; Isaías 45:18; Hebreos 1:10).
-        ¿Cómo es Dios?
Es inmortal (1 Tim. 6:16), es espíritu (Juan 4:24), es eterno (Isaías 57:15) y es amor (1 Juan 4:8).
-        ¿Cómo se revela Dios?
En la naturaleza (Salmo 19:1), en la Biblia (Apoc. 1:1) y en el Señor Jesús (Juan 14:6).
-        Dios es nuestro Padre.
Se preocupa de nuestros problemas (Salmo 46:1), nos soporta con misericordia (Jeremías 31:3), nos consuela en el dolor (2 Cor. 1:3) y suple lo que nos falta (Filip. 4:19).
-        Nuestra actitud hacia Dios.
Debemos confiar en El (Salmo 52:8), guardar sus mandamientos (Ecles.12:13) y si le obedecemos siempre nos irá bien (Rom. 8:28).
A continuación te presentamos un: CUADRO COMPARATIVO DE POSTURAS ANTE LA BIBLIA.

Analízalo con cuidado y ve cómo puedes usarlo para defender –sin contender- tu posición como creyente, ante aquellos que no comparten tu fe.

CUADRO COMPARATIVO DE POSTURAS ANTE LA BIBLIA.
PARA EL NO CREYENTE
PARA EL CREYENTE
Inspiración Natural (Compara la inspiración con la genialidad, consideran a Confucio, Mahoma, Sócrates como “inspirados”)
Inspiración Sobrenatural (Considera a la Biblia inspiración de DIOS y no producto de la genialidad del hombre; ver 1ª Cor. 2:13).
Inspiración Universal (Considera que cualquier hombre puede estar tan inspirado como los escritores de la Biblia y por ello pueden añadirse cosas nuevas a ella)
Inspiración Única (La Biblia ya fue dada por DIOS y nada puede ser añadido a ella, hoy día solo se recibe iluminación y revelación de su contenido, más no añadidura a lo escrito)
Inspiración Mecánica (Considera a los escritores de la Biblia como seres pasivos que solo escribían lo que DIOS les dictaba)
Inspiración Dinámica (Concibe a los escritores como instrumentos de DIOS, más no como entes sin dominio propio, de otra forma no se podría explicar la divergencia entre los estilos literarios de cada uno)
Inspiración Parcial (Considera que parte es obra de DIOS y otra del hombre)
Inspiración Plenaria (Todo es obra de la inspiración divina, 2ª Tim. 3:16)
Inspiración de Pensamientos (Supone que los escritores escogieron las palabras y DIOS puso los pensamientos)
Inspiración de Palabras y Pensamientos (Es imposible pensar sin palabras, 2ª Pedro 1:21)

Por todo esto podemos estar seguros de que la BIBLIA es el libro más significativo e importante de cuantos se han escrito, fueron 40 hombres diferentes a lo largo de aproximadamente 1600 años los que plasmaron la Palabra de DIOS para el hombre en 66 libros diferentes (de aquí el nombre de Biblia que en griego quiere decir “libros”) escritos en 3 continentes diferentes (Asia, África y Europa) y en 3 idiomas distintos (Arameo, Hebreo y Griego). Existen diferentes elementos históricos, arqueológicos, astronómicos y antropológicos que corroboran la veracidad del contenido de la Biblia, por ello podemos estar seguros de que nuestra fe tiene un sustento bastante sólido y capaz de superar cualquier prueba a la que hombre alguno le quiera someter.

ESTRUCTURA DE LA BIBLIA.
Los diferentes libros de la Biblia han sido sometidos a una serie de estudios que pretendían demostrar su origen divino, de esos estudios surge lo que se conoce como “El Canon” que no es otra cosa que decir que los libros fueron medidos (canon = caña, medida), así fueron 66 los libros de la Biblia que al ser sometidos a esa valoración, se consideraron como Canónicos, y los que no resistieron el análisis fueron llamados “Apócrifos”.

Estos 66 libros se han agrupado en 2 grandes partes:
1ª Parte:
2ª Parte:

LIBROS DEL ANTIGUO TESTAMENTO:



(Los libros de Samuel, Reyes y Crónicas tienen 2 libros cada uno)
La anterior división es la que adoptó el pueblo judío, algunos los clasifican por su género literario, pero para el hebreo esta es la división usada cuando en las propias Escrituras se habla de “La Ley, los Profetas y los Escritos”. En tiempo de Jesús, el primer libro era Génesis y el último Crónicas, por ello en Mateo 23:35 Jesús dice: desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías.
La autenticidad de los libros del Antiguo Testamento puede corroborarse con la misma palabra de Jesucristo, quien en 12 ocasiones se refiere al Antiguo Testamento como PALABRA DE DIOS

LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO:

Las cartas a los Corintios, Tesalonicenses y a Timoteo contienen 2 escritos.

Las Cartas de Pedro son 2; las de Juan son 3.

Es indudable la autenticidad del Nuevo Testamento, pues el mismo Jesucristo prometió a sus discípulos que el Espíritu Santo les haría recordar todo lo que había dicho (Juan 14:26).

12. LA ORACIÓN

¿Sabías que una vez tenemos plena conciencia de qué ocurrió con nuestra vida al recibir a Jesucristo como Señor y Salvador, es necesario adoptar tres Principios de Victoria? Te preguntarás, ¿de qué se trata todo este asunto? Es sencillo. Veras: para asegurar crecimiento en nuestra vida cristiana, hay tres elementos fundamentales que debemos aprender. ¿Quieres saber cuáles son? Los describimos a continuación:
        1.   El principio de la oración.
        2.   El principio de la Palabra de Dios: La Biblia.
        3.   El principio de congregarse con otros creyentes en Jesucristo.

Estos tres elementos son esenciales, sin embargo en esta lección definiremos él.

Principio de la Oración
¿Cuál es en tus propias palabras el significado de orar? ¿Qué significa para ti? Es probable que tengas las ideas preconcebidas que nos forjaron desde la iglesia tradicional a la que cual orar era una repetición de frases, muchas veces sin mayor trascendencia para nosotros, conocidas como oraciones, novenas y letanías.
El primer paso entonces es determinar qué es oración. He aquí una descripción sencilla: “La oración es un diálogo con nuestro amado Dios bajo la certeza de que Él nos escucha”.

El propio Señor Jesucristo pasaba tiempo en oración
¿Tú deseas aprender del Señor Jesús? Sin duda que sí. Una de sus motivaciones era la oración. ¿Lo sabías? Es lo que aprendemos en las Escrituras: “En aquellos días se fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos, a los cuales llamó también apóstoles...” (Lucas 6:12, 13).

El texto nos enseña tres aspectos importantes:
  1. La oración formaba parte fundamental de las acciones diarias del Señor Jesús.
  2. Pasaba largas horas delante de Dios el Padre en oración.
  3. No tomaba ninguna determinación—como aquella de escoger a sus discípulos—sin antes orar.

El Evangelio también registra el hecho de que el Señor Jesús comenzaba su jornada diaria con oración. También apreciamos en la Biblia que terminaba sus actividades cotidianas yendo a la presencia del Padre: "En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:22, 23).

¿Has comprendido hasta el momento el significado de la oración? Ahora es probable que tengas un interrogante:

¿Por qué cosas debemos pedir?
Una pregunta de suma importancia. Si bien es cierto, en la Escritura encontramos que Dios conoce cuáles son tus necesidades y las mías, no estamos eximidos de ser específicos en nuestras oraciones. Pueden ser por crecimiento espiritual, salud, provisión financiera, paz para nuestro ser, la conversión de un familiar y que el Señor te revele cuál es Su plan para tu vida, entre otras.
Aquí hay tres elementos que debes conocer. Se trata de los tipos de oración:
  1. Oración general.- Cuando tú hablas con Dios y le refieres todo lo que concierne a tu vida, tus necesidades y la petición que tienes de ayuda. También puede estar orientada a expresar gratitud a Aquél que todo lo puede.
  2. Oración de intercesión.- Cuando nuestras oraciones son a favor de otras personas: por su conversión a Cristo Jesús, por sanidad física, por provisión financiera etc.
  3. Oración de guerra espiritual: Se trata de un concepto que desarrollaremos más adelante, pero para adelantarte un poco te diremos que es el tipo de oración que hacemos –entre otras cosas-- para que Dios nos fortalezca cuando vienen tentaciones y asedios de parte de nuestro enemigo espiritual: Satanás.
  4. Oración de clamor: Cuando nos humillamos delante del Señor para elevarle una petición específica. Oramos intensamente hasta tanto vemos una respuesta. En algunas ocasiones nuestras oraciones van acompañadas con ayuno.

¿Qué aspectos estorban nuestras oraciones?
¿Has escuchado frases como: “A pesar de mis oraciones parece que Dios no me escucha”? Sin duda que sí. En tales casos pueden estarse manifestando impedimentos a la oración. Te preguntarás, ¿por qué ocurre? Hay varios aspectos que describimos a continuación.
  1. La falta de santidad.
  2. No perdonar a quienes nos provocan mal. La Biblia dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”(Mateo 5:23, 24).
  3. Una mala relación matrimonial tal como advierte el apóstol: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas (la esposa) sabiamente, dando honra a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7).
  4. La vana repetición de palabras. Para que nuestras oraciones sean eficaces, no es necesario abundar en palabras floridas, tratando de impresionar a Dios: “Y orando, no uséis de vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería, serán oídos. No os hagáis, pues, semejante a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que  vosotros se lo pidáis” (Mateo 6:7, 8).

¿Cuántas veces debemos orar?
Tal vez te preguntarás, ¿cuántas veces sea necesario orar? Tal como lo aprendemos en las Escrituras: “También les refirió una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1). ¿Te das cuenta? No desmayar implica perseverar, que es una palabra clave cuando clamamos.
El apóstol Pablo recomienda: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2). Y más adelante exhorta: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). ¿Lo observa? No existe basamento Escritural para asegurar que con orar una vez, basta. Es necesario perseverar, persistir, no desmayar hasta tanto veas la respuesta de Dios.

11. LA CENA DEL SEÑOR

"Por tanto, cuando os reunís, esto ya no es comer la cena del Señor" "Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga." (1a. Co.11:20,26 LBLA).

El Señor Jesucristo dio instrucciones a sus Apóstoles de que se enseñara a los discípulos a guardar todo lo que Él ha mandado (Mt.28:20). En su Palabra nos legó el recordatorio de las instrucciones que dio cuando estaba en la Tierra. (2ª.Pd.1:19). También nos dejó la garantía que el Espíritu Santo nos recordaría todo lo que dijo (Jn.14:26). De esta manera en la Biblia encontramos dos ordenanzas: el bautismo en agua (Mt.20:19) y la cena del Señor. (Lc.22:19). La Cena del Señor es también llamada Santa Cena en atención a su solemnidad y que el participante deberá hacerlo buscando el rostro del Señor. (1ª.Co.11:28). Aclaramos que en el Evangelio ya no hay ceremonias ni ritos, sino que la ley de Dios está dentro del corazón del cristiano (He.10:16).

DESARROLLO
          I.           UN EJEMPLO EN EL ANTIGUO PACTO (Ex. 12)
Encontramos en el Antiguo Testamento ejemplos para nuestra vida espiritual (1ª.Co.10:11). Uno de ellos es la fiesta de la Pascua (Pesaj (He)=pasar por alto, gozo, alegría). Las instrucciones que el Señor dio a Israel para celebrarla incluían lo siguiente: matar un cordero por familia (v.3-4), el cordero debería ser sin defecto (v.5) impregnar parte de la sangre en los postes y dintel de las puertas de las casas (sólo la primera vez) (v.7) y comer completamente (v.10) el cordero pasado por el fuego, con pan sin levadura y hierbas amargas (v.8). Debían hacerlo con fe: ceñidos los lomos, sandalias en los pies y cayado en mano (v.11). Estas instrucciones nos enseñan respecto a la actitud que debía adoptar el pueblo, tanto a nivel personal como colectivo (v.47). Los participantes fueron bendecidos con liberación (v.51). Esta fiesta tenía un significado hermoso: el recordatorio de haber sido esclavos de Faraón en Egipto y que el Señor con mano poderosa los libertó para siempre (Ex.13:14). Es una fiesta ordenada para el pueblo de Israel (Ex.13:10). Sin embargo nosotros tenemos un mejor pacto y mejores promesas (He.8:6). Hoy la Iglesia de Cristo no celebra la Pascua, porque Cristo es nuestra Pascua (1ª.Co.5:7).
          II.           EL NUEVO PACTO
a.    JESUCRISTO EL CORDERO DE DIOS
Dios le prometió a Abraham que Dios se proveería a sí mismo un cordero (Ge.22:8). Cuando Jesús vino el profeta Juan llamado el Bautista, lo identificó como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn.1:29). El Señor antes ir a la cruz, al celebrar la fiesta de la Pascua, se reúne con sus discípulos (Mt.26:20), pero incorpora el pan y el vino como parte de algo nuevo (Mt.26:26-27). Ya mencionamos que no significa que celebremos la Pascua, sino que la figura de la fiesta de la Pascua nos enseña respecto a los planes de bendición de Dios para su pueblo: la liberación de la esclavitud del pecado que el Padre nos ha dado a través del sacrificio de su Hijo Jesucristo (1ª.Co.15:57).

b.   DIOS ES UN DIOS DE PACTOS
A través de la Biblia encontramos que Dios hace pactos con el hombre para su bendición, por ejemplo, Noé (Ge.9:9), con Abraham (Ge.17:2, 7). El hombre también hace pactos entre sí, ejemplo, Booz y su pariente (Rut 4:4-6). Los pactos eran garantizados con diversas prendas o elementos: Arco iris a Noé (Ge.9:12-13), la circuncisión en Abraham (Ge.17:10,13) y la sandalia entregada a Booz (Rut 4:7-8). Ahora nos Dios nos ha acercado a un pacto (Ef.2:12-13), el Nuevo Pacto (2ª.Co.3:6) que hizo viejo al anterior (He.8:13), el cual es garantizado (Ga.3:15) con la sangre de Cristo (1ª.Pd.1:18-19; He.10:29; Apc.1:5). La sangre derramada por el Cordero de Dios para la remisión de nuestros pecados es el Nuevo Pacto (Mt.26:28). Es el pacto del perdón de pecados, de la paz con Dios (Ro.5:1).

LA CENA DEL SEÑOR  (Mt.26:17-39; Mr.14:12-26; Lc.22:7-20; Jn.13:1-30; 1ª.Co.11:23-34; Jn.6:48-66)
a.    FUE ESTABLECIDA POR JESÚS
La noche que fue traicionado el Señor la estableció "haced esto en memoria de mi" (Lc.22:19), lo cual es confirmado en el Nuevo Testamento por revelación divina al Apóstol Pablo (1ª.Co.11:23). Es una ordenanza, un mandato que debemos guardar (Mt.28:20; Jn.8:31; 1Jn.3:22).

b.   LOS ELEMENTOS: EL PAN Y EL VINO
En este acto se participa simbólicamente, no literalmente, de la carne y de la sangre del Señor (Jn.6:52-56). Al no comprender adecuadamente que el Señor hablaba en forma simbólica, espiritual, y por aplicar la enseñanza físicamente y no espiritualmente muchos discípulos se apartaron y ya no le seguían (Jn.6:60,66). Por eso el Apóstol Pablo invita a discernir el cuerpo del Señor al tomar el pan (1ª.Co.11:29).

1.   El Pan (Lc.22:19)
El Señor dijo que Él era el pan vivo que descendió del Cielo (Jn.6:51). En Juan 6 habla de su carne (sarx=carne), de su cuerpo, que es verdadera comida (brosis=comida, alimento). Cuando el Señor dice "esto es mi cuerpo que por vosotros es partido, dado", nos enseña: no dijo éste pan es mi cuerpo sino "esto es", recalca el simbolismo, la sustancia del acto, por lo que hablamos de consubstanciación (realidad de Cristo en el acto no en los elementos). Simboliza la comunión horizontal, la comunión con los hermanos que siendo muchos son parte del cuerpo místico de Cristo que fue partido (1ª.Co.12:12) y que para estar en Él debemos amarnos unos a otros (1ª.Pd.1:22). También nos recuerda que ya no somos huérfanos sino que el Padre de los espíritus es nuestro Padre (Jn.14:18; 1Jn.3:1; He.12:9).

2.   El Vino (Mt.26:27-28)
En Juan 6 se refiere a su sangre (haima=sangre. Figurativamente el jugo de las uvas) como verdadera bebida (posis=bebida). La Biblia dice que toda alma que pecare esa morirá (Ez.18:4) y que en la sangre está la vida (Lv.17:11), lo cual indica el Señor cuando dice "esto es mi sangre", (nótese el lenguaje simbólico al decir "esto" no este vino) la cual es derramada por la vida (es decir para la vida Zoe, del Espíritu) el perdón de pecados de muchos. Simboliza la comunión vertical, con el Señor, ya que la sangre derramada significa el perdón de nuestros pecados (He.9:22), y paz para de nosotros con Dios (2ª.Co.5:19) por la cual tenemos entrada al Lugar Santísimo donde está el trono de la gracia (He.4:16).

c.    ES SÓLO PARA LOS SUYOS
En Éxodo 12:43,48 se prohibía que los extranjeros participaran de la Pascua, excepto que se circuncidaran. El Señor sirvió la Cena sólo después que Judas se fue, es decir que de ella participaron sólo sus discípulos fieles (Mt.26:25-30) los cuales al escuchar que alguien de entre los doce le traicionaría preguntan ¿Seré yo Señor? (Mt.26:22) porque eran fallones (Pedro negando al Señor) pero reconocían el señorío de Jesús sobre sus vidas y manifiestan el temor de ser traidores, lo cual nos enseña que no es para perfectos, sino para llevar a la perfección (Jn.6:54; Fil.1:6).

d.   PROPÓSITOS
1.   No Olvidar la Muerte y Resurrección del Señor (1ª. Co.11:24)
Nuestra alma es susceptible de olvidar las bondades de Dios (Sal.103:2), por lo que el objetivo de la cena es que recordemos el sacrificio del Señor en la cruz por nosotros (Fil.2:8) para mantener viva nuestra esperanza (Ro.5:2) y nos apartemos para Él (1ª.Jn.3:3).

2.   Tener Vida y Vida Eterna en Sí Mismos (Jn.6:51,53)
Al juzgarnos a nosotros mismos en este acto hermoso (1ª.Co.11:28), lo que hacemos es que nos despojamos de lo que no nos conviene y/o desagrada a Dios y Él nos limpia (1ª.Jn.1:9). Al comer a Cristo su vida (Zoe) está en nosotros (Jn.6:57).

3.   Tener Comunión con Dios (ministra nuestra alma)
Nos lleva a buscar la limpieza de nuestra alma y si permanecemos firmes tenemos la vida de Él (Jn.6:56).

4.   Fortalecernos, Sanarnos y Tener vida (1ª.Co.11:30)
Las consecuencias al no tomar la Cena en la comprensión y actitud espirituales adecuadas, son debilidad y enfermedad espiritual y física, y muerte física, de ello entendemos que a través de la Cena, Dios nos da bendiciones al fortalecernos y sanarnos tanto espiritual y físicamente, y darnos vida física adicional.

5.   Tomar su Imagen
En la sangre está contenida la genética por la cual los hijos se parecen a los padres (Ge.5:3), al participar de su sangre estamos llevando a nuestra vida espiritual su Divina Genética que está siendo ministrada en nuestro ser interior (Ef.3:16) para que nos despojemos de nuestro viejo hombre (Ef.4:22) y tomar la imagen del nuevo hombre (1ª.Co.15:48) hasta llegar al varón perfecto nuestro Señor (Ef.4:13).

6.   Para No Juzgarnos con el Mundo
Al hacer uso del juicio personal, en la cual somos juez y parte, si dejamos que el Espíritu Santo nos guíe seremos redargüidos de pecado (Jn.16:8) lo cual es una ventaja para arrepentirnos y arreglarnos como es Su voluntad (2ª.Co.7:10) ya que hay quienes no pueden como Esaú (He.12:17).

7.   Mantener el Poder de la Salvación (Hch.2:42, 46)
Es una oportunidad para tomarnos de la misericordia de Dios para nuestra restauración (1ª.Co.11:28), por lo cual, no debemos evitar participar, sino más bien aprovechar para hacerlo ante Él.

e.    INSTRUCCIONES EN LA CENA DEL SEÑOR
1.   En Su Memoria
No acercarnos a su mesa como un rito (Mt.15:8), sino en memoria de su sacrificio, en su honor (1ª.Co.11:24-25), anunciando que a través de su muerte Él pagó la deuda por nuestro pecado antes de ser cristianos -de ignorancia- (Ef.2:1-2) y por el que ahora nos alcanza siendo cristianos (1ª.Jn.2:1), y con la expectativa futura de "hasta que Él venga", es decir lleva implícito el anuncio de Su resurrección y retorno, porque Él vive (Lc.24:5), que produce gozo y alegría en los que hemos alcanzado el perdón de pecados (1ª.Co.15:14).

2.   Discernir el Cuerpo del Señor
Es distinguir que lo que hacemos no es una ceremonia física nada más (Lc.22:15) sino un acto con un alto contenido espiritual: es la sustancia del pan, que representa el cuerpo de Cristo (Col.1:18a) al entender que en su cuerpo Él llevó el castigo de nuestra paz, que fue herido por nuestras transgresiones y que por sus llagas fuimos curados (Is.53:5). También es amar a nuestro hermano como Él nos amó (Jn.15:12) para no ser culpados del cuerpo y de la sangre del Señor (1ª.Co.11:29).

3.   Participar Dignamente
No se habla de ser perfectos para participar (Lc.22:31-32) sino imperfectos buscando la perfección de Él (Mt.26:75). Es la oportunidad de juzgarnos a nosotros mismos (1ª.Co.11:28), no por nuestra alma la cual se justifica (Lc.12:19) sino por medio del Espíritu Santo el cual nos guiará a toda la verdad (Jn.16:13). Participar dignamente es reconocer nuestra condición de debilidad ante Él y pedirle ayuda (He.4:16).

4.   No por Ritualismo
Al no discernir el cuerpo del Señor se cae en hacerlo como una ceremonia (1ª.Co.11:20-22), lo cual ha sido advertido específicamente por el Señor a través del Apóstol Pablo.

5.   Poniéndonos a Cuentas con el Señor
Definitivamente no somos dignos, sólo Él es digno (Apc.4:11), pero no nos dejemos engañar por el enemigo de nuestras almas para no participar ya que solo quiere robar, matar y destruir (Jn.10:10). Al ponernos a cuentas con el Señor (Pr.28:13), le quitamos derechos sobre nosotros y ya no hay quien acuse porque Cristo es el que nos justifica (Ro.8:33), y no comemos ni bebemos juicio para nosotros sino bendición (1ª.Co.11:28-29).

6.   En la Comunión del Espíritu Santo
La cena fue preparada en un aposento alto (Lc.22:12) figura de la búsqueda de la comunión con Dios (Ex.24:15-16).

7.   No Evitar Participar
Como ya vimos, no es para perfectos y por causa de pecado o carga (He.12:1) podríamos evitar participar pero eso sería dejar de aprovechar el momento de nuestra visitación (Lc.19:44) y aun peor rechazar la invitación de Dios para sentarnos a su mesa (Lc.14:16-24).

8.   Efecto: Gozo
El salmista dice "Bienaventurado el varón cuya iniquidad le es perdonada" (Sal.32:1), porque está escrito que "toda alma que pecare esa morirá" (Ez.18:20), y él perdón de nuestros pecados significa que Dios nos perdonó la vida (Ef.2:1) y al estar en comunión con el Señor vuelve el gozo de nuestra salvación (Sal.51:10-12).

9.   Periodicidad (1ª.Co.11:25b)
La Biblia no describe las veces que se debe participar, ni mínimo ni máximo, sólo debemos estar atentos para hacerlo como el Señor lo mandó para que no se haga un rito en nuestra vida.

CONCLUSION
La Cena del Señor, es un banquete, es una fiesta de liberación y bendición preparada para el pueblo de Dios, para que nos pongamos a cuentas y busquemos la comunión con Él, por lo que debemos participar solemnemente pero a la vez muy gozosos de que se nos haya dado la oportunidad de recibir tal bendición por medio del sacrificio del Señor.